La tecnología DLT (Distributed Ledger Technology), conocida popularmente como blockchain, está ganando cada vez más relevancia en ámbitos muy distintos al financiero. Aunque muchos asocian blockchain con las criptomonedas, su potencial en el entorno rural es enorme: desde asegurar la trazabilidad de productos agrícolas y ganaderos, hasta facilitar el acceso a mercados globales, mejorar la transparencia de las ayudas públicas y abrir nuevas oportunidades de financiación.
Pero, ¿qué es exactamente DLT?
Es un sistema de registro descentralizado que permite que múltiples actores compartan información segura, sin que exista una entidad central que la controle. Los datos quedan distribuidos en una red de nodos, donde cada transacción es validada colectivamente y no puede ser modificada sin consenso. Esto permite generar confianza entre partes que no se conocen, automatizar procesos (a través de los conocidos smart contracts) y reducir intermediarios.
Una analogía como ejemplo: piensa en DLT (blockchain) como un cuaderno compartido entre muchas personas, donde cada uno apunta lo que pasa (una venta, un envío, un pago) y todos los demás ven lo mismo al instante. Nadie puede borrar ni cambiar lo escrito sin que todos lo sepan, así que todos confían en lo que hay apuntado, aunque no se conozcan entre ellos. Además, puedes programar reglas automáticas (‘si pasa A, haz B’) que se cumplen solas, sin tener que depender de intermediarios.
RETOS PARA LAS EMPRESAS RURALES
Las pymes, midcaps y emprendedores de Castilla y León enfrentan desafíos muy específicos:
- Baja digitalización y acceso desigual a herramientas tecnológicas.
- Necesidad de generar confianza frente a clientes y socios, especialmente en mercados internacionales.
- Falta de eficiencia en procesos administrativos y comerciales, lo que aumenta los costes y limita la competitividad.
- Dificultad para acceder a financiación innovadora, quedando al margen de los modelos de inversión emergentes.
Aquí es donde blockchain puede marcar la diferencia.
BENEFICIOS Y CASOS DE USO
La aplicación de DLT incluye una amplia gama de usos prácticos:
- Trazabilidad alimentaria: agricultores y ganaderos pueden registrar de forma inmutable cada paso del proceso productivo, desde la semilla hasta la venta final. Esto permite garantizar calidad, sostenibilidad y origen, algo cada vez más demandado por los consumidores.
- Certificaciones automatizadas: a través de smart contracts, las certificaciones de calidad, ecológicas u otras pueden emitirse automáticamente al cumplirse ciertas condiciones, reduciendo costes y tiempos.
- Gestión eficiente de ayudas y subvenciones: ayuntamientos y entidades públicas pueden usar blockchain para aumentar la transparencia y reducir el fraude en la asignación de fondos.
- Financiación descentralizada (DeFi): pequeñas empresas pueden acceder a nuevos modelos de crédito y financiación colectiva, incluso sin pasar por bancos tradicionales.
- Economía circular y sostenibilidad: cooperativas pueden registrar y compartir datos sobre procesos sostenibles, lo que les permite acceder a sellos internacionales y colaborar en iniciativas de economía circular.
CÓMO PUEDE AYUDARTE DIGIS3
DIGIS3, como Centro Europeo de Innovación Digital, tiene la misión de acercar estas tecnologías a las pymes, ayudándolas a entender su potencial, evaluar su grado de madurez digital e implementar soluciones personalizadas. Desde DIGIS3 ofrecemos servicios que te ayudan en tu transformación digital:
- Diagnóstico gratuito de madurez digital: para evaluar las necesidades específicas de tu empresa.
- Talleres prácticos y formaciones: sobre blockchain y otras tecnologías emergentes.
- Pruebas de concepto y pilotos: para experimentar soluciones antes de implementarlas a gran escala
- Asesoría técnica y estratégica: para diseñar el plan de transformación digital más adecuado
- Acceso a financiación europea y ayudas: ayudando a preparar propuestas, conectar con programas europeos y encontrar socios tecnológicos.
Nuestro objetivo es que las pymes rurales no solo adopten tecnologías de moda, sino que lo hagan con un propósito claro: mejorar su competitividad, ser más sostenibles y generar impacto en sus comunidades.